Introducción:

El Salmo 40 es una obra de David que captura tres momentos significativos de su vida: su liberación de la adversidad y ascenso al trono, su comprensión de la importancia de obedecer a Dios más allá de los rituales de sacrificio, y sus súplicas en tiempos de problemas y persecuciones. Este salmo se abre con una poderosa metáfora de cómo Dios rescató a David de su angustia y lo estableció como rey. Luego, David hace una declaración de su compromiso de proclamar la justicia y la fidelidad de Dios a todos. En la segunda parte, hay un fragmento que refleja su arrepentimiento por sus pecados, mientras que en la tercera parte se presentan oraciones por la liberación de sus enemigos y por la ayuda para sus aliados. Este salmo revela la íntima relación de David con Dios y su profunda comprensión del propósito divino en su vida.

Categoría:

Reflexión sobre la Providencia Divina y Oración por Liberación y Perdón. Este salmo pertenece a la categoría de «Salmos de Lamentación Individual», siguiendo el estilo característico de este tipo de salmos:

  1. Introducción: Invocación a Dios. Salmo 40:1-3
  2. Lamento: Descripción detallada de los sufrimientos. Salmo 40:12
  3. Apelación a Dios: Expresión de confianza en Su fidelidad. Salmo 40:4-5,11
  4. Petición: Clamor por ayuda o socorro. Salmo 40:13-15
  5. Alabanza: Reconocimiento de la dignidad de Dios para ser alabado a pesar del sufrimiento. Salmo 40:16-17

Análisis

Parte I: Memoriales Significativos de la Coronación de David.

  1. Estrofa I, vers. 1-3: Descripción altamente figurativa de la liberación de David, de ser un proscrito a ser rey.
  2. Estrofa II, vers. 4-5: Felicitaciones a todos los que confían en Jehová, inspiradas por la experiencia personal de David, que evocan recuerdos gratos del pasado y anticipaciones adoradoras del futuro.
  3. Estrofas III y IV, vers. 6-11: La profunda comprensión de David de su llamado real lo convierte en un proclamador de la justicia de Jehová ante una asamblea creciente.

Parte II: Un Fragmento Significativo sobre el Recuerdo del Pecado de David (ver. 12).

Parte III: El Rey David en Problemas.

  1. Estrofa I, vers. 13-15: Oración contra sus enemigos.
  2. Estrofa II, vers. 16-17: Oración a favor de sus amigos. En ambas estrofas se destaca la urgencia en sus súplicas.

Exposición:

La autoría de David del Salmo 40 es plausible, y al aceptar la validez de la superscripción «De David», se profundiza en el significado de cada parte del salmo y en su unidad como un todo. David esperó con intensidad por la realeza de Israel, y las metáforas como «el barro pantanoso» y «el pozo envolvente» ilustran vívidamente las pruebas que enfrentó antes de ser coronado, evocando su gran cántico en el Salmo 18, donde refleja su inquebrantable confianza en Jehová, quien lo estableció como rey. Podría representar la experiencia de David tras su gran pecado y perdón, así como después de las enfermedades mencionadas en los salmos anteriores. Aquí, el salmista reconoce la liberación de Jehová (vers. 1-5) y consagra su voluntad a la de Dios, experiencia que el autor de la Epístola a los Hebreos considera simbólica de la entrega del Mesías a la voluntad divina (Hebreos 10:5-7).

Cuando llegamos a la estrofa sobre los sacrificios (vers. 6-8), la reflexión es aún más profunda. Contrasta la obediencia y la devoción sincera con los rituales vacíos, recordando la reprimenda que Samuel le dio a Saúl por no confiar plenamente en la voluntad de Dios (1 Samuel 15:22). David entiende que, como un rey conforme al corazón de Dios, su llamado va más allá de los sacrificios rituales: debe ejemplificar el amor y la obediencia a Dios y proclamar sus enseñanzas a todo el pueblo.

Así, hemos integrado en esta exposición la noción de «pacto», que aparece como una revelación adicional sobre el propósito de Dios en la vida de David. Este pacto, que incluye la promesa mesiánica de un descendiente que reinará para siempre (2 Samuel 7), enfatiza que el propósito de Jehová va más allá de los sacrificios; es para que Su pueblo ame y practique Su voluntad. La coronación de David y el pacto mesiánico que le fue dado reflejan este gran propósito.

Los vs. 13–17 de este salmo se mencionan en otra parte del Salterio, o sea, en el Sal. 70, con algunos pequeños cambios, como el uso de Dios por Jehová. Es difícil saber si este salmo es una combinación de un salmo con el 70 para formar el 40, o si la conclusión del Salmo 40 ha sido sacada para formar el 70. De todos modos no se afecta la inspiración del salmo, ni su valor como fuente de enseñanza espiritual. Es evidente que, para fines litúrgicos y de culto, los directores de música en el templo a menudo arreglaban los salmos de acuerdo con las necesidades que se suscitasen en el culto.

Conclusión:

El tema central del Salmo 40 es una combinación de alabanza y gratitud por la liberación divina, junto con una reflexión sobre la obediencia y la proclamación de la justicia de Dios. David celebra cómo Dios lo rescató de la adversidad y lo estableció con firmeza, comprometiéndose a proclamar la fidelidad y la justicia de Dios ante todos. Además, reconoce sus propios pecados y expresa su continua necesidad de la misericordia y la ayuda de Dios, tanto en sus luchas personales como en sus enfrentamientos con enemigos.

Los frutos de confiar en Jehová 40:4

  1. La fe persistente no tiembla ante la adversidad.
  2. La fe persistente no es alterada por el éxito y la prosperidad.
  3. La fe persistente no cede a la tentación.
  4. La fe persistente no se turba por las falsas acusaciones.
  5. La fe persistente no se desalienta por las promesas fallidas.
  6. La fe persistente no se deja influir por la lógica humana.
  7. La fe persistente ve a través del horizonte del tiempo.

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