INTRODUCCIÓN
Jesús Manifiesta Su Gloria es el segundo sermón de nuestra serie expositiva basada en el Evangelio de Juan. En este mensaje profundizamos en cómo Cristo reveló su gloria desde el principio de su ministerio: a través del testimonio de Juan el Bautista, en las bodas de Caná y en la purificación del templo. Cada uno de estos eventos nos muestra que su gloria no solo se revela en milagros, sino también en su justicia, sabiduría y poder transformador. Un llamado a confiar plenamente en Él, obedecerle y seguirle como verdaderos discípulos.
I. PRÓLOGO DEL EVANGELIO DE JUAN
A. Un resumen condensado de todo el Evangelio:
- La preexistencia del Logos.
- Logos es manifestada a los judíos, pero fue rechazado.
- Logos fue manifestada a otros, quienes la aceptaron.
B. Todo resumido en Juan 1:14: «Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria…»
II. LA GLORIA DE JESÚS MANIFESTADA A JUAN EL BAUTISTA
A. Evidencias:
- Juan vio el descenso del Espíritu sobre Jesús.
- Juan escuchó la voz de Dios testificando de Jesús.
B. Juan reconoce su inferioridad ante Jesús:
- Apunta a Jesús, aun entre sus propios seguidores.
C. Los discípulos de Juan siguen a Jesús:
- Pasan todo el día con Él.
- Comienzan a contemplar su gloria.
III. SU GLORIA REVELADA EN LOS CORAZONES DE LOS DISCÍPULOS
A. Pedro, apodado «Roca»:
- Su futuro era conocido por Jesús (Lc. 22:31-32; Hch. 4:19; 5:29).
B. Natanael como ejemplo:
- Jesús lo reconoce como un israelita sin engaño.
- Fue visto por Jesús cuando estaba bajo la higuera.
- Confiesa su fe en Jesús como el Hijo de Dios (Jn. 1:49).
C. El Espíritu Santo aún revela su gloria a través de la Palabra:
- La Palabra es viva y eficaz (Heb. 4:12).
- La Palabra transforma corazones.
D. PARA LA GLORIA DE DIOS, NO DEL PREDICADOR.
«Jesús no necesitaba que nadie le diera testimonio del hombre, porque él sabía lo que había en el hombre» (Jn. 2:25).
IV. SU GLORIA DEMOSTRADA EN LAS BODAS DE CANÁ (Jn. 2:1-11)
A. Majestad revelada en su respuesta a María (2:4):
- Jesús afirma su independencia de los deseos humanos.
- Desde los 12 años dejó claro que tenía una misión divina.
- Posteriormente advirtió que no se dejaría influenciar por su familia (Mt. 12:46-50).
B. La obediencia a Jesús es un mandato para todos:
- María finalmente se rinde a su voluntad (2:5).
- Los milagros deben hacerse según su tiempo y propósito.
C. Resultados del milagro:
- Los discípulos creyeron en Él (2:11).
- Los escépticos lo rechazaron.
- Jesús manifestó poder sobre la naturaleza.
D. Todos sus milagros producían fe:
- Su control sobre la naturaleza.
- Su milagro supremo: la resurrección.
- Fundamento de nuestra fe.
- Garantía de nuestra propia resurrección.
V. SU GLORIA EN LA PURIFICACIÓN DEL TEMPLO (Jn. 2:13-22)
A. Sin necesidad de milagro:
- No siempre se requieren milagros para manifestar su gloria.
- Su majestad se manifiesta también en justicia.
B. Su vida sin pecado manifiesta su gloria:
- En su juicio, desafía a ser acusado de mal.
C. Su gloria también se manifiesta en su ira contra el pecado.
CONCLUSIÓN
I. CONFIANZA Y FE
A. La fe es confianza:
- La esperanza que se ve no es esperanza.
- La fe no requiere entenderlo todo.
B. Testimonio de hombres honestos nos lleva a confiar en Él.
II. ADVERTENCIAS ESPIRITUALES
A. Jesús conoce nuestros pensamientos.
B. Las obras sin amor son inútiles.
C. La hipocresía en la adoración es inaceptable.
D. Debemos obedecer, no dictarle a Jesús.
E. Su ira contra el pecado es real (Jn. 3:36).
III. LLAMADO AL DISCIPULADO
A. Se requiere una mente dispuesta y un corazón honesto.
B. Ser discípulo es confiar y aprender de Él.
C. Su promesa es para todos:
- «El que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna…» (Jn. 5:24).
D. Cuando un verdadero discípulo muere, entra al paraíso y participa en la gloria del Hijo.
