En un reciente debate público entre dos hermanos en Cristo —el hermano Jaime Restrepo y el hermano Lorenzo Luévano— se abordó una pregunta tan antigua como delicada:

¿La Biblia enseña que quien ha sido repudiado por fornicación puede volverse a casar sin pecar?

Este fue el tema central de la primera noche de intercambio. Escuché con atención ambos argumentos, contrasté sus ideas con las Escrituras y reflexioné con oración y detenimiento.

El hermano Jaime (posición afirmativa)

Sostuvo que tanto el que repudia por causa de fornicación como la persona repudiada pueden volverse a casar sin cometer pecado.

Argumentos presentados:

  1. Citó Deuteronomio 24, donde la mujer repudiada se casa con otro hombre y no se condena tal acto.
  2. Interpretó que la “cosa indecente” mencionada por Moisés se refiere a la fornicación.
  3. Usó Mateo 5 y Mateo 19 para afirmar que Jesús no contradijo la Ley de Moisés, sino que la confirmó y la aclaró.
  4. Defendió que la ley casuística bíblica regula prácticas reales como el divorcio y las segundas nupcias.

Fortalezas:

  • Presenta un conocimiento claro del contexto legal del Antiguo Testamento (especialmente Deuteronomio 24).
  • Interpreta los textos de Mateo 5 y 19 en armonía con el conjunto de la revelación bíblica, evitando aislar cláusulas.
  • Reconoce el carácter normativo de la ley mosaica en el pasaje analizado.
  • Vincula de manera coherente la cláusula de excepción de Jesús con la ruptura del vínculo matrimonial.
  • Aborda el tema desde la perspectiva de la justicia para el inocente, evitando imponerle cadenas donde Dios no lo ha hecho.

Debilidades:

  • Al incluir al “repudiado por fornicación” como libre para volver a casarse, introduce un elemento que no tiene respaldo directo en la enseñanza de Jesús.
  • No establece una distinción clara entre el que repudia y el que es repudiado, lo cual afecta la precisión doctrinal.
  • En algunos puntos, interpreta pasajes de forma flexible, sin separar lo descriptivo de lo normativo.

El hermano Lorenzo (posición negativa)

Sostuvo que el repudiado por causa de fornicación no tiene derecho a nuevas nupcias y que la cláusula de excepción de Mateo 19 aplica exclusivamente al que repudia, no al que es repudiado.

Argumentos presentados:

  1. Afirmó que la cláusula de excepción en Mateo 19:9 solo aplica al verbo “repudiar”, no al de “volverse a casar”.
  2. Señaló que en el texto hebreo de Deuteronomio 24 no aparece la palabra “podrá”, por lo que —según su interpretación— no hay autorización explícita para un segundo matrimonio.
  3. Acusó a su oponente de alterar la gramática bíblica al extender la excepción más allá de lo permitido.
  4. Apeló a los Padres de la Iglesia para reforzar su argumento histórico contra las segundas nupcias.

Fortalezas:

  • Se enfoca con rigor en el texto bíblico, atendiendo con detalle a la estructura gramatical del griego y hebreo.
  • Advierte sobre los peligros de una exégesis forzada que traslade cláusulas sin justificación textual.
  • Muestra una postura firme en defensa de la santidad del matrimonio como institución divina.
  • Cuestiona con sensatez el uso superficial de pasajes para legitimar nuevas uniones sin causa bíblica.

Debilidades:

  • Su lectura tiende a absolutizar la letra del texto, desconectándola de su intención, en el sentido de considerar su contexto.
  • Pasa por alto el valor jurídico y espiritual de la cláusula de excepción dada por Jesús (Mateo 19:9).
  • Ignora otros principios escriturales que reconocen la libertad del inocente cuando el vínculo ha sido quebrado (Romanos 7:2–3; 1 Corintios 7:15). Es decir, no lo menciona en su intervención.

Mi conclusión a la luz de las Escrituras

Después de examinar con cuidado las posturas y los textos involucrados, he llegado a la siguiente convicción:

La Biblia permite que quien repudia a su cónyuge por causa de fornicación pueda volverse a casar sin cometer pecado.

¿Por qué lo creo?

  1. Porque Jesús introdujo una excepción clara en Mateo 19:9. No aprueba el divorcio como norma, pero reconoce una causa justa: la fornicación.
  2. Porque el divorcio por esta causa rompe el vínculo matrimonial, equiparable a una muerte del pacto (Romanos 7:2–3).
  3. Porque Deuteronomio 24 no condena el nuevo matrimonio, sino que prohíbe volver con el primer cónyuge tras un segundo vínculo.
  4. Porque el apóstol Pablo reconoció que, en ciertos casos, el creyente queda libre (1 Corintios 7:15).
  5. Porque el evangelio no encadena al inocente, sino que lo guía a vivir en libertad, santidad y paz.

¿Y qué hay del culpable?

Este punto no puede pasarse por alto, y requiere discernimiento.

El que cometió fornicación y fue justamente repudiado:

  1. No tiene permiso automático para volverse a casar. Jesús no le otorga ninguna excepción.
  2. No se menciona una cláusula que lo ampare, y el silencio bíblico debe respetarse.
  3. Puede ser perdonado por Dios si hay verdadero arrepentimiento, pero el perdón no borra las consecuencias terrenales del pecado.

Así como David fue perdonado por su pecado con Betsabé, pero no evitó las consecuencias, así también el culpable puede recibir gracia, pero no puede reclamar derechos. Cualquier decisión sobre una nueva unión debe ser evaluada con prudencia, consejo y sujeción plena a la Palabra.

En resumen

  1. El inocente que repudia por causa de fornicación sí puede volverse a casar sin pecar.
  2. El culpable, aunque pueda ser perdonado, no tiene el mismo derecho garantizado.
  3. La Iglesia debe actuar con discernimiento, verdad y compasión, guiándose siempre por la Palabra, y no por presiones emocionales o tradiciones humanas.

Para ver el debate completo, puede visitar el siguiente enlace:
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