Introducción
El Salmo 59 es un canto de súplica y confianza en medio de una situación de peligro inminente. Según el encabezado, fue compuesto por David cuando Saúl envió hombres para vigilar su casa con la intención de matarlo (1 Samuel 19:11-17). En este contexto, el salmo refleja la experiencia de estar sitiado por enemigos y la fe inquebrantable de David en que Dios intervendrá. La oración se mueve entre el clamor urgente por rescate, la denuncia de la injusticia y la firme confianza en la fidelidad de Dios que finalmente será objeto de alabanza.
Contexto histórico
El trasfondo inmediato se encuentra en 1 Samuel 19:11-17, cuando Saúl, dominado por la envidia y el temor de perder su trono, ordenó vigilar y matar a David. Mical, su esposa e hija de Saúl, ayudó a David a escapar. Este episodio ilustra la tensión entre el ungido por Dios y la hostilidad de un rey rechazado, y ofrece el marco en el que David eleva esta oración.
Además de su trasfondo personal, el salmo tiene un carácter representativo y profético. En David se anticipan las experiencias del justo asediado no solo por enemigos personales, sino también por fuerzas hostiles que más adelante encarnarían la oposición de las naciones contra el pueblo de Dios y, en última instancia, contra el Mesías.
Categoría del Salmo
El Salmo 59 pertenece a dos categorías principales:
- Lamentación individual: David clama a Dios por liberación frente a enemigos injustos. La estructura típica de este género aparece en el salmo:
- Llamado a Dios: “Líbrame de mis enemigos” (v. 1).
- Descripción del peligro: “Se juntan contra mí hombres fuertes” (v. 3).
- Expresión de confianza: “Mas tú, Jehová, te reirás de ellos” (v. 8).
- Petición: “No los mates… hazlos andar errantes” (v. 11).
- Alabanza: “Pero yo cantaré de tu poder” (v. 16).
- Salmo de confianza: A pesar de la amenaza, David afirma su fe en la justicia y el poder de Dios, terminando en alabanza confiada.
Análisis literario
- Estrofa I (vv. 1-5): Súplica de rescate. David clama por liberación, describe la maldad de sus enemigos y declara su inocencia.
- Estrofa II (vv. 6-9): Descripción vívida de los enemigos como “perros que rondan la ciudad”, junto con la confianza en que Dios se burlará de ellos.
- Estrofa III (vv. 10-13): Oración por un castigo pedagógico: que no sean destruidos de inmediato, sino preservados como ejemplo de la justicia de Dios ante las naciones.
- Estrofa IV (vv. 14-17): Contraste entre los gemidos de los enemigos y el canto de David. Mientras los malvados deambulan hambrientos, el salmista anticipa cantar de la fidelidad de Dios.
Exposición
El salmo revela la tensión entre la desesperación humana y la esperanza divina.
- Los enemigos de David son descritos como hombres sanguinarios y traicioneros, comparados con perros voraces que acechan durante la noche (vv. 6, 14). Este retrato comunica tanto el peligro físico como la vileza moral de quienes se oponen al justo.
- El clamor del salmista no es por venganza personal, sino por vindicación divina. Cuando pide que sus enemigos no sean destruidos de inmediato (v. 11), busca que la justicia de Dios sea evidente a todos, una lección para las generaciones.
- Dimensión profética: Las alusiones a las naciones (vv. 5, 8, 13) sugieren que este salmo fue también actualizado para tiempos posteriores, cuando Israel enfrentó hostilidad de pueblos vecinos. Así, el salmo no solo expresa la angustia de David, sino también la experiencia colectiva de Israel y, en sentido último, la oposición de las fuerzas del mal contra el Reino de Dios.
- El contraste final: mientras los enemigos gimen frustrados, David canta con gozo (vv. 15-16). El canto de confianza reemplaza el lamento inicial, mostrando que la fe en Dios transforma la aflicción en alabanza.
Conclusión
El Salmo 59 enseña que los justos pueden clamar a Dios en medio del asedio y confiar en que Él juzgará con justicia. La oración de David muestra que la liberación no siempre significa la eliminación inmediata de los enemigos, sino que a veces Dios los preserva para que su justicia sea reconocida públicamente.
Cristo, el Justo por excelencia, también fue rodeado por enemigos y calumniadores, pero en Él se cumple la esperanza de este salmo: el poder de Dios triunfa sobre la hostilidad humana. Por eso, al igual que David, podemos proclamar:
“Yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia” (Salmo 59:16).
