Introducción

La lección se abre con una verdad que el apóstol Pablo deja grabada: “Si alguno anhela el oficio de obispo, buena obra desea” (1 Ti. 3:1). No es un comentario pasajero ni una opinión amable; es una Palabra fiel, un juicio certero que lleva el sello de autoridad apostólica.

El anhelo de servir en este ministerio es legítimo y noble. Pero ese deseo no se mide con emociones ni ambiciones personales; se pesa en la balanza del estándar divino. No hablamos de un cargo para lucirse, sino de una tarea santa que exige hombros fuertes y un corazón rendido a Dios.

La estructura de la iglesia no nació en la mesa de un estratega humano. Es un diseño del cielo. Por eso Pablo, con precisión quirúrgica, establece desde el inicio la esencia de este oficio.

Esta lección nos llevará a explorar qué significa realmente este liderazgo según la Biblia y cuáles son los requisitos que lo elevan por encima de cualquier título honorífico. Más que un puesto, descubriremos que se trata de una responsabilidad viva; supervisar, guiar y, ante todo, enseñar con fidelidad.

I. La Naturaleza y Definición del Oficio (1 Timoteo 3:1)

Para comprender el liderazgo bíblico, debemos entender que la Biblia utiliza varios nombres para describir a la misma persona y función. No existe una jerarquía entre estos términos; son diferentes ángulos de una misma labor.

A. Terminología e Identidad

  1. Obispo / Superintendente (Episcopes) 1 Pedro 2:12 -visitación-, 1 Timoteo 3:1:
  2. La idea radical de la palabra es mirar u observar con el fin de tomar acción.
  3. Es el hombre encargado de ver que las cosas se hagan correctamente; un supervisor.
  4. Anciano / Presbítero (Presbuteros) Tito 1:5:
  5. Aunque significa «persona mayor», aquí tiene un sentido oficial y técnico. Es totalmente equivalente al término «obispo».
  6. Pastor / Apacentador (Poimen) 1 Pedro 5:1-3:
  7. Este título designa el espíritu y el servicio del oficio: «apacentar la grey de Dios».

B. El Oficio como Obra. Es crucial notar que el obispado es una «buena obra», no un mero puesto de mando o estatus.

  1. El Candidato: Debe anhelar la obra; el deseo legítimo de servir es el punto de partida.
  2. El Enfoque: Es un servicio noble que involucra el cuidado activo de las almas.

II. El Requisito Distintivo: Apto para Enseñar (1 Timoteo 3:2).

Dentro de los requisitos, la aptitud para enseñar destaca por ser uno de los pocos que no se aplican a todo cristiano en general. Es la herramienta principal del anciano para proteger a la iglesia.

Definición (Didaktikos): De esta palabra griega obtenemos «didáctico». Sugiere que el anciano debe poseer un talento especial, un deseo en esta área y la capacidad desarrollada para comunicar la verdad.

A. La Función Docente. Los obispos son, por definición, maestros de la Palabra. Su obra vital consiste en alimentar a la grey y cuidar de ella mediante la instrucción.

B. Enseñanza vs. Predicación (El Enfoque Interno). Aunque el anciano puede predicar, su función principal está confinada a la iglesia local (instrucción interna), a diferencia del predicador (evangelista) que se dirige al mundo.

  1. Misión: «Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado».

C. La Necesidad de Diligencia. Nadie es apto para enseñar sin esfuerzo. Esto requiere:

  1. Estudio continuo: Debe estar saturado de las Escrituras.
  2. Trabajo eficaz: Esforzarse para hacer llegar la Palabra a los demás, tanto en público como en privado.

III. Requisitos de Carácter y Liderazgo (1 Timoteo 3:2-7)

Los siguientes requisitos son mandatorios. El hombre que no llena estas cualidades no puede ser elegido.

A. Requisitos de Carácter (Vida Moral y Piedad) 1 Timoteo 3:2-3.

  1. Irreprensible. Un hombre sin reproche. Debe vivir de tal manera que nadie pueda levantar una acusación veraz de haber hecho algo malo.
    • Tito 1:6–7. Refuerza el mismo requisito para el anciano: “irreprochable” en conducta, familia y administración de sí mismo. Aquí Pablo afina el estándar.
    • Filipenses 2:15. Un llamado a ser “irreprochables y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna”. Es el eco moral del liderazgo.
    • 1 Pedro 2:12. Conducta intachable frente a los incrédulos, para que aun cuando te acusen, la vida misma los silencie. Irreprensibilidad que predica sin micrófono.
    • Colosenses 1:22–23. Cristo nos presenta “santos, sin mancha e irreprensibles”. La raíz de la cual brota el carácter pastoral.
    • 2 Pedro 3:14. El creyente —y más el líder— debe ser hallado “sin mancha e irreprensible” mientras espera la venida del Señor. No es opción; es urgencia.
  2. Marido de una sola mujer. Un hombre del tipo de «una sola mujer». Excluye el celibato y la poligamia. Debe ser casado.
  3. El requisito de ser «marido de una sola mujer» (1 Ti. 3:2) es fundamental y a menudo debatido. Para comprenderlo correctamente, debemos analizar la terminología original y sus implicaciones prácticas según las fuentes:
    • El Significado en el Original (Carácter vs. Cantidad).
      • La frase griega: El texto original dice mias gunaikos andra, que se traduce literalmente como «hombre de una mujer» u «hombre de una sola mujer».
      • “Omítase la palabra  «sola»; no aparece en el texto griego. La Ver. N.M.  dice, «marido de una mujer», y la Ver. ASV. dice,  «marido de una esposa». (La misma frase griega  aparece en 5:9, nada más que trata del caso  femenino. Dice, «esposa de un solo marido».  Omítase la palabra «solo» — esposa de un marido. Así lo expresa el texto griego).” (Reeves, B. H. (1991). Notas sobre 1 Timoteo.).
      • La interpretación: Más que un conteo histórico de esposas, la frase describe el carácter del hombre: debe ser un «hombre del tipo de una sola mujer» (one-woman man). Esto enfatiza la fidelidad conyugal presente y la dedicación exclusiva a su esposa. Véase Hebreos 13:4; Efesios 5:25–28.
      • Lo que esta frase EXCLUYE (Las Prohibiciones). La instrucción inspirada funciona como un filtro que elimina dos extremos opuestos:
    • Excluye el Celibato (Debe estar casado): Un hombre «de una sola mujer» no es un hombre sin esposa.
      • Argumento lógico: Se plantea la pregunta retórica: «¿Cómo puede el obispo tener hijos y gobernar su casa (ver. 4,5) sin ser hombre casado?». Según McGarvey, esto excluye definitivamente al soltero. Véase Tito 1:6.
    • Excluye la Poligamia (Fidelidad): El obispo no puede tener múltiples mujeres. Debe ser fiel a una sola. Ningún polígamo califica para el liderazgo cristiano. Véase Mateo 19:4–6; 1 Corintios 7:2.
    • Relación con el Divorcio y las Segundas Nupcias. Este requisito no debe confundirse con la idea de «haber estado casado una sola vez en la vida».
    • No condena las segundas nupcias en sí mismas:
      • Un viudo que se ha vuelto a casar cumple con ser «marido de una sola mujer» (su esposa actual). Véase Romanos 7:2–3.
      • Un divorciado que se ha vuelto a casar bajo el permiso bíblico (Mateo 19:9) también cumple el requisito.
      • La clave: La pregunta crucial en el caso de un divorciado no es si se volvió a casar, sino si el divorcio fue por causas bíblicas que le daban el derecho legítimo ante Dios de contraer nuevas nupcias.
      • En resumen: La frase enfatiza la moralidad presente y el estado civil del candidato. El obispo debe ser un hombre casado, no polígamo, que demuestra una fidelidad intachable, siendo visiblemente un «hombre de una sola mujer».
  4. Sobrio. Moderado, tranquilo y con control de sí mismo. Libre de la influencia de lo intoxicante. Véase 1 Pedro 5:8; 1 Tesalonicenses 5:6, 8; 2 Timoteo 4:5.
  5. Prudente. De mente sana, templado y con dominio propio. Véase Romanos 12:3; Proverbios 14:15; 22:3; 27:12.
  6. Decoroso. Una persona de buen comportamiento, modesta y ordenada en todo aspecto de su vida.
    • Kosmios en el griego; alguien cuya vida está puesta en orden como un cuarto bien arreglado… nada fuera de lugar, nada que distraiga, nada que manche el testimonio. 1 Timoteo 2:9–10; 1 Pedro 3:2.
  7. Hospedador. Practica el amor hacia el desconocido (extranjero), abriéndole las puertas en necesidad.
    • Hospedador (PHILOXENOS). Hospitalario, acogedor, generoso con desconocidos, abierto a servir. Tito 1:8; 1 Pedro 4:9; Hebreos 13:2; Romanos 12:13.
  8. No dado al vino. No borracho. Advierte sobre los efectos de estar mucho tiempo con el vino (rencilloso o insolente).
    • No dado al vino (PAROINOS). No aficionado, no inclinado, no dominado por bebidas embriagantes. Libre de influencias que nublan el juicio. Tito 1:7; Proverbios 31:4–5.
  9. No pendenciero. No es violento ni púgil; no resuelve los problemas con los puños.
    • No pendenciero (PLĒKTÉS). No violento, no agresivo, no brusco, no impulsado por la ira. Tito 1:7; Mateo 11:29.
  10. Amable y Apacible. Considerado y razonable (cede en lugar de atacar). No es litigioso ni propenso a la contención.
    • Efesios 4:2; Colosenses 3:12–13; 2 Timoteo 2:24–25; Filipenses 4:5.
  11. No codicioso. No ama el dinero ni busca ganancias deshonestas. Vital, pues a menudo manejan fondos de la iglesia.
    • 1 Timoteo 6:9–10; Hebreos 13:5; Mateo 6:24.

B. Requisitos de Liderazgo y Madurez – 1 Timoteo 3:4-7

  1. Gobierne bien su propia casa. Debe ser capaz de liderar a su familia. Si no sabe gobernar lo menor (su casa), ¿cómo cuidará de lo mayor (la iglesia)?
    • Efesios 5:23, 25; Efesios 6:4; Proverbios 22:6; Josué 24:15.
  2. Hijos en sujeción. Debe tener a sus hijos disciplinados con toda «honestidad» (seriedad, dignidad y respeto del padre). Respecto al requisito de tener «hijos en sujeción» (1 Ti. 3:4), surge la duda de si el término exige obligatoriamente tener más de un hijo. Las fuentes aclaran este punto basándose en dos principios:
    • El Argumento Lingüístico y Bíblico:
      • ¿Plural siempre significa más de uno?. (En el uso común del término: Ni legal, ni natural, ni bíblicamente, la palabra «hijos» impone una pluralidad obligatoria.) En el griego koiné de la Biblia (y en el hebreo que influye su estilo), el plural se usa de forma cualitativa, no solo cuantitativa. En este uso lo normal y legal, se refiere a la descendencia de una persona, independientemente de la cantidad.
      • Ejemplos claros: (1) Efesios 6:1 — “Hijos (tékna), obedeced…” ¿Habla solo a familias con múltiples hijos? No. El mandamiento es para cualquier hijo, venga uno o cinco. (2) 1 Pedro 1:14 — “como hijos (tékna) obedientes…” Plural representativo.
    • Evidencia escritural: En Génesis 21:7, Sara habla de dar «hijos» a Abraham, refiriéndose exclusivamente a Isaac (uno solo). Del mismo modo, en 1 Timoteo 5:4, la obligación de los «hijos» de cuidar a las viudas aplica aunque la viuda tenga un solo hijo o hija.
    • El Propósito del Requisito: Gobierno vs. Biología:
      • Calidad sobre cantidad: El énfasis del texto recae en la índole y el carácter de los hijos (que sean creyentes, no acusados de disolución ni rebeldía), no en su número. Sugerir que la capacidad de liderazgo aumenta con el número de hijos sería añadir a la Palabra de Dios. Tito 1:6.
      • Prueba de liderazgo: La calificación no evalúa la capacidad física de engendrar, sino la habilidad para gobernar el círculo familiar. Por tanto, si una pareja adopta hijos y el padre demuestra la habilidad de criarlos en sujeción, cumple el requisito.
      • Resumen: Un hombre con un solo hijo califica para el oficio si demuestra, a través de ese hijo, que sabe gobernar «lo menor» (su casa) para cuidar de «lo mayor» (la iglesia de Dios).
    • En koiné, tékna puede significar:
      • “los hijos que uno tenga”
      • “la descendencia”
    • “los que están bajo su autoridad como padre”
  3. No un neófito. No puede ser un converso reciente («bebé en Cristo»). El riesgo es que se envanezca (orgullo) y caiga en la condenación del diablo.
    • Hebreos 5:12–14; Efesios 4:14; 2 Timoteo 2:15.
  4. Buen testimonio de los de afuera. Debe tener buena reputación ante los no cristianos para evitar el reproche y la trampa del diablo. Su conducta pasada importa.
    • Mateo 5:16; Romanos 12:17; 1 Tesalonicenses 4:11–12; Colosenses 4:5; 1 Pedro 2:12; 3:16.

Conclusión:

En resumen, aunque el carácter moral es el cimiento, el requisito de ser apto para enseñar funciona como el faro del obispo.

Podemos compararlo con un líder militar; así como este debe ser capaz de planificar la batalla y entrenar a sus soldados, el anciano debe estar continuamente nutrido con la sana doctrina. Solo así podrá dirigir espiritualmente, corregir el error y moldear el carácter de la congregación con la verdad de Dios, asegurando que el rebaño no solo esté protegido, sino equipado «para toda buena obra».

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