La adivinación, considerada una abominación según las Escrituras, refleja la búsqueda del ser humano por obtener conocimiento prohibido. Desde prácticas ancestrales hasta episodios bíblicos como el de Saúl y la médium de Endor, la adivinación es un rechazo de la fe en Dios. La verdadera revelación divina es suficiente y accesible.
