El crecimiento espiritual implica fe, sacrificio y obediencia a Dios, como se refleja en el relato de los viajes de Israel hacia la Tierra Prometida en el libro de Números. La muerte de figuras clave como Miriam y Aarón, junto con la desobediencia de Moisés, subrayan la importancia de la fidelidad y el liderazgo en nuestra vida espiritual.
