El evangelio de Juan menciona que el sepulcro de Jesús era "nuevo" (kainós), simbolizando un cambio radical y la victoria sobre la muerte. Este lugar, vinculado a la redención y al nuevo comienzo de la humanidad, representa la transformación divina.
JESÚS MANIFIESTA SU GLORIA – Juan 1–2
El Evangelio de Juan expone la preexistencia y gloria del Logos, manifestada a través de Jesús, quien, a pesar de ser rechazado, transforma corazones y llama al discipulado. La fe en Él se fundamenta en sus milagros y enseñanzas divinas.
