El capítulo 16 de Lucas destaca la importancia de la relación con el dinero y la obediencia a la Palabra de Dios para determinar nuestro destino eterno. Jesús enseña sobre la astucia del mayordomo infiel, la inmutabilidad de la Ley y las consecuencias eternas de nuestras decisiones.
Rico en la tierra, pobre ante Dios: La necedad de confiar en las posesiones (Lucas 12:13-21)
La lección enfatiza la necesidad de priorizar la riqueza espiritual sobre las posesiones materiales, destacando que la vida no se define por lo que uno posee. Jesús advierte sobre la avaricia y la importancia de una relación con Dios, instando a la generosidad.
