El Salmo 23, atribuido a David, refleja confianza en la suficiencia de Dios en la vida. Estructurado en tres estrofas, presenta a Dios como Pastor, Guía y Anfitrión, simbolizando su cuidado, dirección y hospitalidad hacia sus seguidores. Esta obra recuerda la presencia constante y el amor divino, brindando paz y seguridad.
