El Salmo 26, perteneciente a la categoría de lamentación individual, expresa la confianza del salmista en Dios a pesar del sufrimiento. El salmo se divide en seis estrofas que abordan la integridad, adoración, súplica por la vida y redención. Con referencias a David y Ezequías, su autoría es motivo de desacuerdo entre los comentaristas. Comparaciones con Isaías 38 añaden contexto.
