El Salmo 12 aborda la corrupción general, especialmente el pecado de la lengua. Reflexiona sobre la autoría, las dificultades planteadas y pertenece a la categoría de "lamentación individual". Este salmo invoca ayuda divina, destaca el carácter del hombre piadoso y la necesidad de intervención divina. Finaliza resaltando el contraste entre las palabras humanas y las de Dios, y hace un llamado a la oración y confianza en medio de la corrupción.
