1. El Autor: Isaías, el Profeta de Dios
Isaías, cuyo nombre significa “Jehová es salvación”, fue un profeta llamado por Dios durante el reinado de cuatro reyes de Judá: Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías (Isaías 1:1). Su ministerio se extendió aproximadamente desde el año 740 al 681 a.C., un período de grandes crisis políticas, sociales y espirituales. Isaías no solo proclamó el mensaje de Dios al pueblo de Judá, sino que también tuvo una visión amplia y profunda de la obra redentora de Dios para toda la humanidad.
Se cree que Isaías era de familia noble, ya que tuvo acceso a los reyes y a las cortes reales, la tradición dice que su padre, Amoz, era hermano del rey Amasías. Parece probable que perteneciera a una familia aristocrática por su acceso a la corte real. Su estilo literario elevado y su vocabulario refinado también respaldan esta idea. Su llamado profético, narrado en Isaías 6, es una de las experiencias más poderosas registradas en las Escrituras, donde Isaías ve la gloria de Dios y responde con humildad y disposición: “Heme aquí, envíame a mí”.
En cuanto a su ministerio, Isaías encabeza la lista como el más grande de todos los profetas. Él es el modelo con el que se mide a los demás. Se le describe como estadista, no tuvo igual entre los profetas. En cuanto a la comparación de predicador de la reforma social, nadie lo superó.
Se podría que decir que ningún profeta «combinó más perfectamente que Isaías la sabiduría y la sagacidad terrenales, el valor y la convicción, la versatilidad de los dones y la unidad de propósito… con una visión clara e intuición espiritual, un amor por la justicia y un profundo aprecio por la majestad y la santidad de Jehová…» George Robinson.
Se le conoce como un profeta por excelencia como el profeta mesiánico. Su misión como profeta fue revelar la gracia de Dios a su pueblo conocido. Se le ha llamado el profeta evangelizador del Antiguo Testamento.
En cuanto al trabajo de los profetas no eran sólo pronosticadores, es decir, que predecían acontecimientos futuros, sino que eran principalmente anunciadores que declaraban la voluntad de Dios a su generación. Y esa predicación, como los demás profetas, no eran popular en su época, como es el caso de Isaías.
En cuanto a su muerte, no se sabe nada con certeza. La tradición judía lo considera martirizado bajo el reinado de Manasés, siendo aserrado.
2. Contexto Histórico
El ministerio de Isaías se desarrolló en un tiempo de decadencia moral y espiritual en Judá e Israel. El Reino del Norte (Israel) enfrentaba la amenaza inminente del Imperio Asirio, que finalmente lo conquistó en el año 722 a.C. Mientras tanto, Judá también enfrentaba presiones externas y una creciente corrupción interna. Los reyes de Judá alternaban entre buscar la protección de Dios y confiar en alianzas políticas con naciones extranjeras.
Durante este tiempo, Isaías proclamó un mensaje de juicio contra el pecado, pero también de esperanza. Llamó al pueblo a confiar en Dios en lugar de depender de alianzas humanas. Su mensaje profético no solo abarcó la situación inmediata de Judá, sino que también miró hacia el futuro, profetizando la venida del Mesías y el establecimiento de un reino eterno.
Los profetas contemporáneos con él fueron Amós y Oseas en el Reino del Norte y Miqueas en Judá. Mientras Isaías servía en la corte del rey, Miqueas predicaba en el campo.
El profeta Isaías abarca cuatro grandes crisis políticas marcaron su ministerio:
- La guerra sirio-eframítica, 735-732. Peka de Israel y Rezín de Damasco conspiraron contra Acaz de Judá para deponerlo y colocar al «hijo de Tabeel» en su trono. Acaz apeló a Tiglat-pileser de Asiria, quien capturó Damasco en 732 y tomó todo Israel al este del Jordán y al norte del monte Carmelo. Véase 2 Reyes 15:37-16:9 para obtener información de fondo.
- La caída de Samaria en 722 a.C. Salmanasar IV de Asiria sitió Samaria durante tres años en el reinado de Oseas. Tras la muerte de Salmanasar, Sargón, su comandante en jefe, se apoderó del trono asirio y tomó Samaria. Deportó a 27.280 de los ciudadanos más destacados de Israel. Véase 2 Reyes 17:1-6.
- El sitio de Asdod en el año 711 a. C. llevó a los asirios directamente al corazón de Judá. Véase Isaías 20:1-6.
- La invasión de Judá por Senaquerib de Asiria en el año 701 a. C. Capturó 46 ciudades fortificadas, tomó 200.150 cautivos y puso sitio a Jerusalén. Un ángel del Señor derrotó a 185.000 de sus tropas en las puertas de Jerusalén, expulsándolo, véase 2 Reyes 18:13-19:36.
En la generación de Isaías se fundaron Roma, Atenas y Esparta (750-700 a.C.). En Egipto reinaron las dinastías vigésimo tercera, vigésimo cuarta y vigésimo quinta. Muchos de los pequeños reinos recurrieron a Egipto en busca de ayuda militar contra Asiria. Las condiciones religiosas eran intolerables. La idolatría estaba desenfrenada en Judá e Israel. Los rituales sin vida estaban a la orden del día. Los líderes religiosos habían transigido. El verdadero culto a Jehová se sincronizó con las prácticas paganas. La moral y la ética estaban en su punto más bajo.
3. Descripción del Libro de Isaías
El libro de Isaías es una de las obras más ricas y complejas de la Biblia. Consta de 66 capítulos, que pueden dividirse en tres secciones principales:
- Capítulos 1-39: Mensajes de juicio contra Judá, Israel y las naciones. Se destacan las advertencias de Isaías contra la idolatría, la injusticia y la falta de confianza en Dios.
- Capítulos 40-55: Consuelo y restauración. Esta sección está llena de promesas de redención, la figura del Siervo Sufriente y el cumplimiento de los planes de Dios para Su pueblo.
- Capítulos 56-66: Una visión del futuro glorioso. Isaías describe la restauración final y el establecimiento de nuevos cielos y nueva tierra, donde la justicia y la paz reinarán.
El libro está lleno de simbolismo, lenguaje poético y una profunda visión teológica. Es una obra que conecta los juicios inmediatos de Dios con Su plan eterno de redención a través del Mesías.
4. Acerca del Libro de Isaías
El libro de Isaías lleva el Nombre de su Ilustre Autor, el gran profeta de Dios, quien desempeñó un papel central en la historia espiritual en Judá.
En cuanto al libro de Isaías y el Nuevo Testamento es citado en el Nuevo Testamento 308 veces, más que cualquier otro libro del Antiguo Testamento. Tambien es el más parecido al Nuevo Testamento en su mensaje que cualquier otro libro del Antiguo Testamento, y ningún otro libro del Antiguo Testamento ofrece una visión tan clara de la gracia de Dios. A este libro se le ha llamado «el quinto evangelista» y «el Evangelio según Isaías» debido a su profundo enfoque mesiánico y su mensaje de salvación.
El libro de Isaías se pueden considerar los siguientes propósitos:
- Corregir, reprender y amonestar a los hebreos de su época, llamándolos al arrepentimiento.
- Revelar el juicio venidero sobre las naciones vecinas por los males cometidos contra el pueblo de Dios.
- Declarar y explicar el plan redentor de Jehová para Israel y todas las naciones, incluyendo la promesa del Mesías.
- Preparar al pueblo de Dios para el cautiverio babilónico que se avecinaba, y darles esperanza en su restauración futura.
- Enseñar a los hebreos que la salvación solo proviene de Dios, no de alianzas con naciones vecinas.
Se podría considerar evidencia interna del Libro de Isaías, por favor consideremos:
- Isaías 1:1 afirma que Isaías hijo de Amoz es el autor de todo el libro.
- La evidencia interna muestra que el autor era un judío familiarizado con Jerusalén y Judea.
- Los últimos capítulos mencionan eventos que no pudieron haber ocurrido durante el exilio babilónico.
- El Nuevo Testamento cita pasajes de ambas secciones del libro y los atribuye al profeta Isaías (Juan 12:38-41).
Consideremos algunos datos adicionales sobre el Libro de Isaías:
- Isaías es el primero de los profetas mayores debido a la extensión de su libro, no a su contenido.
- El material de Isaías está organizado temáticamente, no cronológicamente.
- Isaías ha sido llamado una «Biblia en miniatura» por su estructura de 66 capítulos divididos en dos grandes secciones:
- Capítulos 1-39: Ley, pecado y juicio.
- Capítulos 40-66: Mesías, gracia, perdón y redención.
- Isaías contiene el desarrollo más completo del evangelio en el Antiguo Testamento.
- Ningún libro del Antiguo Testamento ha sido objeto de tantos comentarios críticos como Isaías.
5. ¿Por Qué Estudiar el Libro de Isaías?
Estudiar el libro de Isaías es crucial por varias razones:
- Revelación del Carácter de Dios: Isaías muestra la santidad, justicia, misericordia y fidelidad de Dios. Nos recuerda que Él es un Dios que juzga el pecado pero también ofrece redención.
- Profecías Mesiánicas: Isaías contiene algunas de las profecías más claras sobre la venida de Jesucristo, incluyendo Su nacimiento virginal (Isaías 7:14), Su ministerio (Isaías 61:1-3) y Su sacrificio expiatorio (Isaías 53).
- Relevancia Contemporánea: Las advertencias de Isaías contra la injusticia, la idolatría y la autosuficiencia humana son tan aplicables hoy como lo fueron en su tiempo.
- Esperanza y Consuelo: Isaías nos ofrece una visión de la restauración futura y del reino eterno de Dios, dándonos esperanza en medio de las dificultades actuales.
- Una Guía Profética Completa: Isaías conecta el Antiguo y el Nuevo Testamento, sirviendo como un puente que nos ayuda a entender el plan redentor de Dios a través de los siglos.
Otra de las razones que se propone para estudiar este es libro son sus cualidades literarias:
- Desde el punto de vista literario, no tiene comparación. El libro es único, tanto que muchos comentarios se dice que Isaías es el quinto evangelio.
- Está a la cabeza de todos los libros de profecía.
- Su estilo marcó el punto culminante del arte literario hebreo. Ningún otro escritor del Antiguo Testamento utiliza tantas ilustraciones hermosas y pintorescas.
- El estilo es poético, excepto en los capítulos Isaías 36-39.
6. Un Mensaje Universal y Atemporal
El mensaje de Isaías trasciende su tiempo. Habla de las luchas humanas universales, la búsqueda de significado, la lucha contra el pecado y la necesidad de redención. Muestra que, a pesar del juicio, Dios siempre ofrece esperanza y restauración a aquellos que confían en Él.
En este libro encontramos el equilibrio perfecto entre el juicio de Dios y Su gracia redentora, culminando en la figura del Mesías, Jesucristo, quien cumple las promesas de Isaías de manera gloriosa.
