1. El contexto cultural: el esclavo más bajo En tiempos del Nuevo Testamento, en una casa con muchos siervos, el esclavo más inferior tenía la tarea de quitar las sandalias del amo y lavar sus pies. Esta era una labor considerada humillante, pues los caminos eran polvorientos y los pies solían estar sucios por el sudor, barro o excremento de animales. Por eso, quitar la correa del calzado era símbolo de sumisión extrema.
    1. Piensa en una casa muy grande hace muchos años, donde la gente no usaba zapatos cerrados como ahora, sino sandalias abiertas, y caminaban por caminos llenos de tierra y lodo. Cuando alguien llegaba a una casa, el siervo más pequeño y menos importante tenía que quitarle las sandalias al visitante y lavarle los pies sucios.
    2. Ese trabajo era el más feo de todos. Imagínate limpiar pies sucios después de que alguien ha caminado todo el día… 🤢
  2. Relación rabí-discípulo. Entre los rabinos judíos y sus discípulos existía una relación de respeto profundo, en la cual el discípulo debía servir a su maestro casi como un siervo. Sin embargo, había un límite cultural establecido:“Cada servicio que realiza un esclavo para su amo, realizará un discípulo para su maestro, excepto desatar la correa de su calzado.” Esto significa que ni siquiera el discípulo más devoto tenía que hacer esa tarea tan baja. Era considerada demasiado degradante.
  3. La humildad de Juan el Bautista. Ahora, cuando Juan dice que ni siquiera es digno de desatar la correa del calzado de Jesús, está diciendo algo muy fuerte:
    1. No solo que Jesús es muy superior a él…
    2. Sino que Juan no se considera digno ni del rol del siervo más bajo delante de Cristo.
    3. Esto eleva el nivel de adoración y humildad de Juan, quien era considerado un gran profeta (Mt. 11:11). Aun así, él se humilla totalmente ante la gloria del Mesías.
    4. Juan el Bautista era un hombre muy especial, escogido por Dios, y mucha gente lo admiraba. Pero cuando habla de Jesús, dice que no se siente ni siquiera digno de hacer ese trabajo tan sucio y bajo. Es como si dijera: “¡Jesús es tan grande y tan especial, que yo no merezco ni tocar sus sandalias sucias!”
  4. Aplicación espiritual. Este acto enseña sobre:
    1. El carácter de Juan el Bautista: un siervo que reconoce su lugar y exalta a Cristo.
    2. La grandeza de Jesús: digno de toda honra, incluso más allá de lo que las normas culturales exigían.
    3. Un modelo para nosotros: si Juan, el mayor de los profetas, no se consideraba digno ni de tocar su calzado, ¿con cuánta más reverencia y humildad debemos nosotros servir al Señor?

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