1. Introducción
Juan el Bautista es una figura clave en el Nuevo Testamento. Su misión era preparar el camino para el Mesías, llamando al arrepentimiento y bautizando en el Jordán. En este estudio, analizaremos su respuesta a los religiosos que le interrogaron, su conexión con la profecía de Isaías y la relevancia de su mensaje para nosotros hoy.
2. Juan 1:23-28 «Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías» (Juan 1:23, RVR1960).
3. Explicación del Texto
A. Juan y la Profecía de Isaías. Juan 1:23
- Juan cita Isaías 40:3, aplicándolo a sí mismo. Su papel era el de un heraldo anunciando la venida del Rey. Similar palabras de Jesús en Lucas 4:18-19.
- En la antigüedad, cuando un rey iba a viajar por su provincia, se preparaban y allanaban los caminos. Juan cumplía esta función espiritualmente, llamando al arrepentimiento.
- Mateo 3:3, Marcos 1:3 y Lucas 3:4-6 también confirman que Juan el Bautista era el cumplimiento de esta profecía.
- Por otro lado, su cita de Isaías tiene un doble propósito: indicar quién es el Bautista, y así contestar a la pregunta que se le había hecho; y también hacer una sincera invitación al arrepentimiento.
B. La Pregunta de los Fariseos y la Respuesta de Juan, Juan 1:24-25
- Los enviados eran fariseos, un grupo religioso estricto en su cumplimiento de la ley.
- Le preguntaron por qué bautizaba si no era el Mesías, Elías o el Profeta esperado.
- Juan explicó que su bautismo era en agua, pero había uno en medio de ellos a quien no reconocían, que era mucho mayor que él.
- Por consiguiente, la mejor interpretación del versículo 24 sería, simplemente, que la delegación mencionada en el versículo 19, formada de sacerdotes y levitas, había sido enviada de (ἐκ) los fariseos, en el sentido de que pertenecían al partido de los fariseos.
- por que la investigación fue tan completa—¡los fariseos eran muy estrictos!;
- por que el Bautista hizo referencia al profeta Isaías—los fariseos tenían mucho más respeto por los profetas que los saduceos; y
- por que se continuó el examen—los saduceos, con su indiferencia hacia la religión no hubieran hecho más preguntas.
C. El Bautismo de Juan y su Significado Juan 1:25-26
- Los judíos esperaban una purificación con la llegada del Mesías (Zacarías 13:1; Ezequiel 36:25).
- El bautismo de Juan era un llamado al arrepentimiento y una preparación para la llegada del Cristo. Juan 1:33; Lucas 3:2-3.
- Al decir, “Yo bautizo con agua”, Juan hace resaltar que, después de todo, existe una enorme diferencia entre lo que él está haciendo y lo que el Mesías hará. Todo lo que Juan puede hacer es administrar la señal (agua); el Mesías—y sólo él—puede derramar lo que esto significa: el poder purificador del Espíritu Santo.
- Y el Mesías ya ha llegado. Está en medio de ellos; es decir, pertenece a su propia generación; y está a punto de empezar su tarea pública como sucesor de Juan.
D. La Humildad de Juan, Juan 1:27
- Juan dijo que no era digno de desatar la correa de las sandalias de Jesús.
- En la cultura judía, quitar las sandalias de alguien era tarea de los sirvientes más humildes.
- Él está expresando que, en comparación con Jesús, ni siquiera es digno de realizar la tarea más humilde de un siervo, como sería el arrodillarse delante de él para desatarle las correas de sus sandalias, y quitárselas para lavarle los pies.
- Esto muestra su reconocimiento de la grandeza de Cristo y su propia posición como siervo.
4. Aplicación Práctica
- Juan predicaba en un desierto físico y en un “desierto espiritual” donde el pueblo estaba lejos de Dios.
- Hoy también vivimos en un mundo necesitado de arrepentimiento y preparación para recibir al Señor.
- Nuestra misión es anunciar el Evangelio y preparar los corazones para Cristo.
- La humildad de Juan nos enseña que el verdadero siervo de Dios debe apuntar siempre a Jesús y no a sí mismo.
5. Conclusión
Juan el Bautista nos deja un gran ejemplo de humildad, obediencia y entrega a la misión de Dios. Su mensaje sigue siendo relevante hoy: debemos arrepentirnos, prepararnos y anunciar la venida de Cristo. Sigamos su ejemplo y dediquemos nuestras vidas a ser voces que claman en el desierto, llevando a otros a los pies del Salvador.
