Introducción y Propósito de la Lección
Amados hermanos, el capítulo 16 de Lucas nos pide una revisión total de prioridades. Jesús expone cómo nuestra relación con el dinero (Mamona) y nuestra obediencia a Su Palabra determinan nuestro destino eterno.
El propósito de esta lección es triple:
- Comprender la sagacidad que el discipulado exige en el uso de los bienes terrenales.
- Entender la seriedad de la Ley de Dios en la nueva era del Reino, ejemplificada en el matrimonio.
- Aceptar la realidad ineludible del juicio y la suficiencia de las Escrituras para guiar al arrepentimiento.
I. La Parábola del Mayordomo Infiel y la Sabiduría Terrenal (Lucas 16:1-15)
Jesús les presenta la parábola del mayordomo infiel (o injusto). Un hombre rico se entera de que su mayordomo ha estado desperdiciando sus bienes y le exige que dé cuenta de su administración, pues será relevado.
El mayordomo reflexiona sobre su futuro: «Cavar no puedo. Mendigar me da vergüenza». Ante esto, idea un plan astuto para asegurarse un futuro, llamando a los deudores de su amo y reduciendo fraudulentamente sus cuentas (por ejemplo, de cien barriles de aceite a cincuenta).
La Astucia del Mayordomo
El punto crucial es que el mayordomo probablemente quitó los intereses usurarios que estaban prohibidos por la Ley de Moisés. Al hacerlo, el amo no podía objetar públicamente el fraude sin admitir que él mismo había violado la Ley al cobrar usura:
- Éxodo 22:25: “Cuando prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura.”
- Deuteronomio 23:19: “No exigirás de tu hermano interés de dinero…”
El amo alabó la astucia (sagacidad/prudencia) del mayordomo, no su deshonestidad. Este hombre demostró previsión al usar su posición presente para asegurar su futuro.
La Aplicación de las Riquezas Injustas
Jesús extrae una verdad moral fundamental: «Porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con su semejante que los hijos de luz» (Lucas 16:8).
La aplicación para nosotros es clara: «Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando estas falten os reciban en las moradas eternas» (Lucas 16:9).
- Riquezas Injustas (Mamona): Se refiere a las posesiones materiales. Son injustas porque son inciertas, no confiables y perecederas; el apóstol Pablo nos exhortó a no poner la esperanza en estas riquezas inciertas.
- Ganar Amigos Eternos: La sagacidad del mayordomo debe ser imitada por los creyentes para invertir en lo eterno. Al ser dadivosos y generosos (siendo “ricos en buenas obras”), usamos «lo ajeno» —la propiedad de Dios— para bendecir a otros, lo cual se convierte en un tesoro espiritual.
La Amonestación a la Fidelidad
Jesús establece una regla inmutable de la mayordomía: «El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel» (Lucas 16:10).
- Prueba de Carácter: Si no somos fieles en el manejo de lo poco y ajeno (las riquezas injustas), no se nos confiarán las verdaderas riquezas (lo espiritual y lo eterno). La forma en que manejamos el dinero es la prueba de si somos dignos de lo celestial.
Jesús concluye con una advertencia ineludible: «Ningún siervo puede servir a dos señores… no podéis servir a Dios y a las riquezas [a Mamona]» (Lucas 16:13).
- El Peligro: Los fariseos, que eran avaros (amantes del dinero), se burlaron de esta enseñanza (Lucas 16:14). Jesús los confrontó, señalando que aquello que los hombres tienen por sublime (riqueza, orgullo), delante de Dios es abominación.
II. La Ley, el Reino y el Matrimonio (Lucas 16:16-18)
A continuación, Jesús establece la relación entre Su ministerio y la Ley Mosaica: «La ley y los profetas eran hasta Juan. Desde entonces el reino de Dios es anunciado y todos se esfuerzan por entrar en él» (Lucas 16:16). La presencia de Juan marcó la culminación de una era.
Aun así, Jesús subraya la inmutabilidad de la Ley: «Más fácil es que pase el cielo y la tierra, que se frustre una tilde la ley» (Lucas 16:17). Todo lo que la Ley y los profetas predijeron acerca de Cristo se estaba cumpliendo en Él.
Para ilustrar la seriedad de entrar en este reino de Dios, Jesús aplica esta inmutabilidad a la ley del matrimonio: «Todo el que repudie a su mujer y se casa con otra, adultera, y el que se casa con la repudiada del marido, adultera» (Lucas 16:18).
- Permanencia del Pacto: Jesús enfatiza que el pacto matrimonial es indisoluble. Al igual que el que «se esfuerza por entrar» en el Reino debe enfrentar la Ley en su sentido más profundo, la conveniencia personal (el divorcio «por cualquier causa») no puede tergiversar la verdad de Dios.
- La Puerta Angosta: La ley del matrimonio es un ejemplo claro de cómo Jesús nos llama a esforzarnos por entrar por la puerta angosta y no a buscar la justificación personal.
III. El Rico y Lázaro: La Realidad de la Eternidad (Lucas 16:19-31)
Finalmente, Jesús presenta la historia del rico y Lázaro, una narración con nombres propios que ilustra las consecuencias eternas de la infidelidad y la falta de arrepentimiento ante la Palabra.
El Contraste en Vida y Muerte
- La Vida Terrenal: El rico vivía en opulencia, haciendo banquetes diarios. Lázaro era un mendigo, lleno de llagas, esperando las migajas de su mesa. El rico fue espiritualmente pobre porque no invirtió en la eternidad.
- El Estado en la Muerte: Ambos murieron. Lázaro fue llevado por los ángeles al seno de Abraham (un lugar de dicha). El rico, en el Hades (un lugar de tormento, sufrimiento y llama), alzó sus ojos.
El rico estaba consciente de su estado («estoy atormentado en esta llama») y suplicó a Abraham que enviara a Lázaro a refrescar su lengua. Abraham le recordó que las condiciones se habían revertido y que un «gran abismo» los separaba, impidiendo el paso. .
La Suficiencia de la Palabra de Dios
El rico, preocupado ahora por el juicio de sus cinco hermanos, suplica a Abraham que envíe a Lázaro de entre los muertos para testificarles.
Aquí radica el punto culminante de la historia. La respuesta de Abraham es contundente: «A Moisés y a los profetas tienen. Óiganlos» (Lucas 16:29).
- Advertencia Final: Si la Palabra de Dios (las Escrituras) no tiene el poder de mover al arrepentimiento, tampoco lo tendrá un milagro o que alguien resucite de los muertos. La única fuente de salvación y guía es la Escritura.
Conclusión y Llamada a la Fidelidad
Mis hermanos, Lucas 16 nos da una advertencia solemne: la abundancia material no es prueba de estar bien con Dios. El hombre puede ser rico materialmente, pero espiritualmente pobre.
La fe verdadera se manifiesta en la obediencia y la mayordomía fiel de lo que se nos ha confiado. No debemos ignorar las señales espirituales, sino prestar atención a la Palabra de Dios.
Nuestra Aplicación Personal:
- Sagacidad Eterna: Usar la misma sagacidad que el mayordomo usó para su futuro terrenal, aplicándola a las cosas eternas: invertir las riquezas injustas para ganar amigos eternos.
- Obediencia Total: Reconocer que la Ley de Dios es inmutable y no podemos «tergiversar» la Escritura para conveniencia personal (Lucas 16:17-18).
- Prioridad de la Palabra: Entender que la única fuente de vida y arrepentimiento es la Palabra de Dios. Si no la escuchamos, un mensajero de entre los muertos tampoco nos convencerá.
Debemos ser hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, para garantizar nuestra herencia eterna.
