Propósito de la Lección

El propósito de este pasaje es revelar a los seguidores de Cristo la naturaleza espiritual e interna del Reino de Dios y la necesidad crítica de la vigilancia continua y la lealtad total, dado que la manifestación final del Hijo del Hombre será repentina e inesperada, sin dar tiempo para la preparación de último momento.

Introducción

El Evangelio de Lucas registra esta enseñanza crucial de Jesús mientras se dirige a Jerusalén. El pasaje aborda una de las mayores confusiones de la época; la naturaleza del Reino de Dios. Los fariseos esperaban un reino político y visible. La respuesta de Jesús, sin embargo, desvía la atención de la observación externa a la condición interna y de la expectativa presente a la urgencia futura.

I. La Naturaleza Interna del Reino de Dios (Lucas 17:20-21)

Jesús comienza corrigiendo el error fundamental de los fariseos.

A. El Reino no es una Exhibición Externa (v. 20). «El reino de Dios no viene con señales visibles«

  1. Los fariseos buscaban señales públicas, ejércitos o un cambio político. Jesús les dice que el Reino no es un fenómeno que pueda ser «señalado o rastreado» («¡Helo aquí, o, Helo allí!»). No se manifestaría con el estruendo de un imperio terrenal.
  2. El Reino de Dios no se mide por la popularidad de la iglesia, el poder político de los cristianos, o la prosperidad material.

B. La Ubicación del Reino (v. 21). «El reino de Dios está dentro de vosotros.»

  1. Esta es una verdad central. El Reino, también llamado el Reino de Cristo o el Reino de los Cielos, es fundamentalmente espiritual en su naturaleza. Su sede o administración se ejerce en el corazón de los creyentes que han reconocido la autoridad de Jesús como Rey. No es un reino en el sentido mundano.
  2. Aunque Jesús ha enseñado sobre su entrada espiritual en corazones, vidas y esferas —el reino que opera por dentro y transforma desde dentro— nunca niega que, al final de esta dispensación, ese mismo reino tendrá una manifestación visible y gloriosa.
  3. “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.” (Romanos 14:17).

II. La Revelación Súbita del Hijo del Hombre (Lucas 17:22-30)

Una vez corregida la visión presente, Jesús instruye a Sus discípulos sobre Su venida final, la manifestación visible y repentina del Rey.

A. Advertencia Contra Falsas Expectativas (Lucas 17:22-25)

  1. Jesús les advierte que vendrán días de persecución y dificultad donde desearán ver Su poder, pero no deben ser engañados por falsas alarmas que digan: «¡Helo aquí! o ¡Helo allí!». Véase Mateo 24:36; Marcos 13:32.
  2. El Pre-requisito: Antes de Su gloria, el Hijo del Hombre «deberá padecer mucho, y ser desechado por esta generación» (v. 25). Su crucifixión es el requisito para Su regreso glorioso. Es decir, debe cumplir la profecía.

B. El Paralelo Histórico: Noé y Lot (Lucas 17:26-30)

  1. Los Días de Noé (v. 26-27): La gente vivía su vida normal (comían, bebían, se casaban). Estaban completamente absortos en las actividades diarias, que eran lícitas, pero vivían con una indiferencia total hacia la advertencia de Dios. La destrucción llegó el día que Noé entró en el arca. 2 Pedro 2:5; 1 Corintios 10:31.
  2. Los Días de Lot (v. 28-30): El patrón es idéntico; actividades comunes (comían, compraban, vendían) hasta que el juicio (fuego y azufre) cayó repentina e inesperadamente. Véase 2 Pedro 2:7-8.
  3. La venida del Hijo del Hombre será de esa misma manera: un evento cósmico y glorioso que sorprenderá a la mayoría del mundo absorto en su vida cotidiana.
  4. Surge la pregunta: “¿Por qué Jesús escogió justamente a Noé y a Lot como ejemplos de hombres que escucharon?” A la luz de Gn 9:20–21 y Gn 19:30–38, está claro que ninguno de ellos destaca por una virtud impecable. Sin embargo, eso no es lo esencial. Lo decisivo es que ambos atendieron la advertencia divina. Noé construyó el arca —una tarea que muchos habrán considerado una absoluta locura (Gn 6:14; 7:5)—. Y Lot, aunque con cierta vacilación, salió de Sodoma cuando Dios se lo ordenó (Gn 19:14–16). Ellos obedecieron; hicieron los preparativos. Las multitudes indiferentes, en cambio, perecieron. La destrucción llegó de golpe: el agua los ahogó; el fuego y el azufre los consumieron.

III. El Llamado a la Preparación Urgente y la Lealtad Total (Lucas 17:31-37)

La naturaleza súbita del evento exige una preparación constante, ya que no habrá tiempo para la vacilación.

A. La Prohibición de la Hesitación ( es duda expresada en el habla o en la acción)(Lucas 17:31-32)

  1. La Imagen Dramática: Estar en la azotea o en el campo y no tener tiempo para volver a casa a buscar bienes ilustra la urgencia total y la prohibición de la preparación de último momento.
  2. En  Mt. 24:17 ,  18  y su paralelo  Mr. 13:15 ,  16 , esta advertencia se aplica a los días previos a la caída de Jerusalén (70 d.C.).
  3. El Ejemplo de Advertencia: «Acordaos de la mujer de Lot» (Lucas 17:32; Génesis 19:17,26). Su castigo no fue por un gran pecado, sino por su vacilación y su apego al mundo que dejaba atrás. Su mirada hacia Sodoma selló su destino. La lealtad a Cristo debe ser inmediata y sin reservas.

B. El Principio de la Preservación (Lucas 17:33)

  1. La Paradoja Central: «Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la conservará.» Este es el principio rector del discipulado. El que se aferra a su vida terrenal, a sus comodidades o bienes (como la mujer de Lot), buscando ganarla, la perderá eternamente. Quien la «pierda por causa de Cristo» (es decir, quien priorice la obediencia y la lealtad por encima de la seguridad mundana), la preservará para la eternidad.

C. La Separación Inevitable (Lucas 17:34-35)

  1. La Intimidad del Juicio: La separación será inmediata y personal, ocurriendo en medio de las actividades más comunes y cercanas (dos en una cama, dos moliendo). Uno será tomado y el otro dejado. La verdadera preparación es interna y personal, no comunal. Mateo 25:10; 1 Tesalonicenses 4:17; Apocalipsis 14:14-17.
  2. ¿Y qué significa “dejada”? Significa “dejada a su condenación”. Véanse más detalles en  Mateo 13:41-42; 2 Tesalonicenses 12:7–9; Apocalipsis 14:17–20.
  3. Solo aquellos que han mantenido su guardia espiritual y su fidelidad en la obediencia serán vindicados.

D. La Consecuencia del Juicio (Lucas 17:37). Cuando los discípulos preguntaron: «¿Dónde, Señor?». Y Él les dijo: «Donde esté el cuerpo, allí también se juntarán los buitres».

  1. Esto asegura que el juicio es seguro y obvio. No es necesario preguntar dónde ocurrirá. La consecuencia del juicio se manifestará tan claramente como los buitres que se reúnen alrededor de un cadáver. La destrucción será evidente e ineludible.

Conclusión

Lucas 17:20-37 es el llamado más urgente a la vigilancia constante.

  1. Prioridad Espiritual. Puesto que el Reino de Dios «está dentro de vosotros», enfoquemos nuestra energía en el estado de nuestro corazón (justicia, paz y gozo), no en la observación nerviosa de los acontecimientos mundiales.
  2. Lealtad sin Retorno. Debemos soltar todo apego a las riquezas y comodidades de esta vida. Recuerde a la mujer de Lot. La fidelidad debe ser total.
  3. Vigilancia Constante. La venida será súbita. No tendremos tiempo para hacer más preparaciones. La preparación es el resultado de la fidelidad en el deber diario y la vigilancia continua.

Nuestra seguridad no radica en la especulación sobre el futuro, sino en mantener el «barco» de nuestra vida listo para la travesía. La falta de preparación ahora se traduce en la ruina eterna. Sé fiel en tu servicio ahora, para que cuando el Rey regrese, no seas hallado mirando hacia atrás.

Deja un comentario