La adivinación, considerada una abominación según las Escrituras, refleja la búsqueda del ser humano por obtener conocimiento prohibido. Desde prácticas ancestrales hasta episodios bíblicos como el de Saúl y la médium de Endor, la adivinación es un rechazo de la fe en Dios. La verdadera revelación divina es suficiente y accesible.
Sección introductoria (1 Pedro 1:1–12)
Pedro exhorta a los creyentes en sufrimiento a reconocer su identidad en Cristo como fuente de esperanza y gozo. A través de su carta, destaca la herencia eterna, la purificación de la fe y el cumplimiento de las profecías, alentando a perseverar.
