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(Mateo 22:30 LBLA) «Porque en la resurrección, ni se casan ni son dados en matrimonio, sino que son como los ángeles de Dios en el cielo.»  (Filipenses 3:20 LBLA) «Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo…»

Si usted no cree en la doctrina de Cristo sobre el tema del cielo, usted tiene un problema ante Dios. Yo creo firmemente en ese maravilloso lugar y espero que usted también.


Dios nos promete un lugar mucho mejor que este en el cual vivimos.  2 Ped 1:4  «por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por la concupiscencia.»  ¿Cuál promesa?Por medio de la revelación bíblica, puede mirar por fe en la lejanía nuevos horizontes espirituales que jamás discerniría el ojo miope del hombre carnal y fija su visión en la patria celestial (Hebreos 11:14,16) y la ciudad «que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Hebreos 11:10). Se considera como extranjero y peregrino sobre la tierra, (Hebreos,11:13).

«Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mí depósito para aquel día» (2 Timoteo 1:12)
Dios no falla a su promesa y no puede mentir. (Apocalipsis 3:12) «al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios» (Nunca más saldrá de allí. Pues, el cielo no es como un hotel lujoso donde pasara uno sus vacaciones, ni es como una villa hermosa donde pasara el afortunado dueño toda una vida, sino que es un templo esplendoroso celestial donde morará el cristiano eternamente. Y, como si fuera poco todo esto, Cristo añade: «Le daré que se siente conmigo en mi trono» (Apocalipsis 3:21). Allá, en ese templo celestial, sentado sobre un trono, el cristiano «será vestido de vestiduras blancas», símbolo de pureza inmaculada (Apocalipsis 3:5). Además, en honor de su victoria sobre el mal, el Señor le dará «la estrella de la mañana» (Apocalipsis 2:28). De cierto, será como está escrito: «Cosas, que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman» (1 Corintios 2:9).  ¡No dice 144,000!  Toda persona que ama a Dios (guardando sus mandamientos Juan 13: 23). ¡Irán a ese lugar!.

En Apocalipsis 21:1, como también en 2 Pedro 3:13, los apóstoles nos presentan el lugar celestial, donde morará el cristiano, bajo la figura de cielos nuevos y tierra nueva. «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más». Dice Pedro: «Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia». Cabe preguntar que si se trata de esta tierra material, renovada y purificada, o de nuevas esferas espirituales creadas por Dios como habitación para los seres espirituales redimidos.   Consideremos los siguientes textos. Hebreos 12:27 Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 2 Corintios 4:18 «no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.»

RESUMEN:

  • Esta tierra no será el cielo del cristiano.
  • Hay una sola esperanza (Efesios 4:4) y todos los cristianos la comparten. No hay una para los 144.000 y otra para los demás.
  • Juan 14:1-3. Las moradas que Cristo está preparando se encuentran en «la casa» de su Padre. Esta tierra no es la casa de Dios. Cristo, al anunciar su ascensión, dijo: «Voy, pues, a preparar lugar para vosotros». ¿Dónde? Pues, en las regiones espirituales donde reina él ahora con su Padre.
  • 1 Corintios 15:47. «El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo». Según el versículo 49, nosotros también traeremos la imagen del segundo hombre, es decir, de Cristo. Recibiendo un cuerpo espiritual e inmortal (1 Corintios 15:42‑44, 52‑54), seremos, tal como Cristo, «del cielo», no de la tierra. Nótese bien como se pone a relieve en este pasaje el contraste entre la tierra y el cielo.
  • 2 Corintios 5:1,2. El cuerpo físico es una terrestre. Pero, «tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos «. ¿Dónde? «En los cielos». Por lo tanto, también se llama «aquella nuestra habitación celestial». Celestial, no terrenal.
  • Filipenses 3:20. «Mas nuestra ciudadanía está en los cielos «, no aquí en la tierra.
  • 1 Tesalonicenses 4:17. «Arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire «.  No aquí en la tierra.
  • Apocalipsis 7. «Según este capítulo, tanto la gran multitud como los 144.000 sellados de entre los judíos» se encuentran «delante del trono y en la presencia del Cordero» (versículo 9). El trono de Dios no está, ni estará, aquí en la tierra.   Recuerde :  Hebreos 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. ¡Este galardón está en el cielo!. Hebreos 10:34, 1 Ped 1:4.   Que Dios nos de entendimiento . 

(Autor: Harvey  Chavarrìa Torres)

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