El capítulo tres habla de las ofrendas de paz, que se realizaban dentro de un marco de felicidad y regocijo. Primeramente, veamos algunos ejemplos de ofrendas de paz para localizarlos en un contexto social:

  1. Cuando el pueblo de Dios llega al monte Ebal (Deuteronomio 27.1 – 10; Josué 8.30)
  2. Cuando Saúl fue ungido como rey (1ª Samuel 11.15)
  3. Cuando David llevó el arca a Jerusalén (2ª Samuel 6.17)
  4. Cuando Salomón dedico el templo (1ª Reyes 8.63)
  5. Cuando Ezequías hizo sus reformas (2ª Crónicas 30.17 – 22)

Estas ofrendas eran de tipo voluntaria, por lo que había la opción de sacrificar tanto macho como hembra (3.1; 6; 12). Podía ser de ganado de vacuno, oveja y cabra. Lo que no debía olvidarse: toda la grosura era para Jehová (3.16). La grosura es la mejor parte del animal, por lo que nos enseña que todo cristiano debe dar lo mejor al Maestro en nuestra vida. Si le ofrecemos a Dios nuestros servicios, debemos entregar lo mejor.

Después que se ofrecer este sacrificio, el oferente invitaba a un banquete a los otros para servirse el resto del animal, convirtiéndolo en una verdadera comida de amor y comunión (Deuteronomio 12.6, 7). Lo que hace notar este sacrificio es que la mayor parte del animal era comido por el oferente (7.11 – 34; 19.5 – 8)

Existían tres tipos de ofrendas de paz: una que expresaba acción de gracia por una bendición (22.29), la segunda hecha para cumplir un voto (22.21) y la otra una ofrenda voluntaria para expresar amor a Dios (22.21).

Por: Jeff Michell. (Estudios de Levítico, tomada de la pagina web con previo permiso del autor.)

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