Hay dos actitudes diferentes las cuales podrían ser tomadas hacia el silencio de las escrituras. Estas actitudes han sido frecuentes en los círculos religiosos por muchos años. Martín Lutero, el gran reformador Alemán percibió que somos libres de hacer cualquier cosa que no está expresamente prohibida por las escrituras. En consecuencia, aceptó muchas innovaciones las cuales habían sido introducidas por la «iglesia» sobre los previos 1500 años. Su contemporáneo, el gran reformador Suizo, Ulrich Zwingle, percibió que únicamente lo que está expresamente autorizado en las escrituras debe ser enseñado o practicado. ¿Cuál de estas dos deberá ser nuestra actitud hacia el silencio de las escrituras? ¿Enseña la Biblia que el «silencio da consentimiento»? ¿Qué dice la Biblia sobre este tema?

(1) ¿Cómo podemos conocer la mente de Dios? ¿Cuándo habló El, y cuando no habló El? Pablo prueba que no podemos conocer ni la mente del hombre ni la mente de Dios a menos que El lo revele (1 Corintios 2:9-13). Cuando Dios no ha hablado, no tenemos forma de saber si eso que enseñamos o practicamos está agradando a Dios. Sabemos que El es agradado cuando le adoramos en Espíritu y en verdad (Juan 4:24). Lo sabemos cuando nos reunimos el primer día de la semana para partir el pan (Hechos 20:7). Sabemos que no aceptará la música instrumental como una parte de nuestra adoración.

(2) ¿Cómo se acercaron los hermanos del primer siglo a esta cuestión? Considere el argumento hecho en Hechos 15:24. Hombres de Judea habían ido a Antioquía y enseñaron la circuncisión como una condición para la salvación (Hechos 15:1). Pablo y Bernabé y otros fueron a Jerusalén y discutieron esto con los apóstoles y ancianos, quienes escribieron una carta la cual decía, «no dimos tal mandamiento.» El silencio sobre su parte no autorizó la enseñanza de los Judaizantes.

Considere el argumento hecho en Hebreos 7:14. El escritor prueba que el sacerdocio de nuestro Señor no fue «según el orden de Aarón» (v.11). La ley de Moisés no permitió a los miembros de la tribu de Judá ser sacerdotes. El que fue «sacerdote según el orden de Melquisedec» pertenecía a otra tribu…la tribu de Judá, «de la cual nada habló Moisés tocante a sacerdocio.» Su sacerdocio requirió un cambio de ley (v.12). El argumento está basado sobre el silencio de las escrituras. No hay autoridad en el silencio. El silencio no da consentimiento; ¡el silencio prohíbe!

Un aporte de Jaime Restrepo

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