Este capítulo entra en un tema interesante. El pecado “por yerro” se refiere a los pecados cometidos por descuido, por equívoco o por negligencia. Este tipo de pecado tenía perdón mediante los holocaustos en este capítulo descritos, no así el pecado por “mano alzada”, el cual era voluntario y con soberbia (Números 15.30, 31). Sólo el pecado por yerro tenía reconciliación con Dios (Números 15.28).

Cualquier persona que peca por yerro se encuentra descarriado y fuera del camino de Dios (Salmos 119.67). Por esa razón, el pueblo tenía la obligación de llamar al pecador “involuntario” y presentarle el camino correcto a seguir (4.23). Debían hacerles conocer su pecado, labor que sigue siendo la misma para nosotros con nuestros hermanos (2ª Timoteo 4.1 – 3; Tito 2.15; ejemplo bíblico de Apolo Hechos 18.24 – 26)).

Todos tenían perdón ante este tipo de pecado: el sumo sacerdote, la congregación, los jefes de familia y cualquier persona del pueblo. Ahora bien, según el grado de autoridad de la persona que pecare por yerro, iba a ser el tipo de sacrificio que debía hacer. Por ejemplo, el sacerdote y la congregación debían ofrecer un becerro, el jefe de familia un macho cabrío, y alguien del pueblo una cabra o dos tórtolas (5.7)

Debemos hacer notar el pecado de la congregación y su expiación. Ellos traerían un becerro, y los ancianos de la congregación pondrían sus manos en el y lo degollarían en presencia de Dios. Luego el sacerdote ungido (o sumo sacerdote) mojaría su dedo con sangre del animal y la rociaría siete veces delante del velo. Luego, pondría la sangre sobre los cuatro cuernos del altar que está en frente del tabernáculo, y el resto lo derramaría al pié del altar (3.15 – 19). El versículo 21 es mesiánico: “Y sacaré el becerro fuera del campamento, y lo quemará como lo quemó el primer becerro”. Si complementamos con Hebreos 13.11 – 14, vemos que la sangre rociada frente al velo en el tabernáculo era la sangre de Cristo, y el quemar los cuerpos fuera del campamento tipificaba el padecimiento de Jesús en el Gólgota, fuera de la ciudad de Jerusalén. ¡Que importante es estudiar el libro de Levítico!

Por: Jeff Michell. Estudios de Levítico, tomada de la pagina web con previo permiso del autor.

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