Introducción:
El Salmo 35 es una apasionada oración de David en la que clama a Dios por justicia y protección contra sus enemigos, tanto visibles como encubiertos. El salmo se organiza en tres partes, cada una reflejando diferentes aspectos de la angustia y el clamor de David: una imprecación contra los falsos acusadores; un lamento por la traición de antiguos amigos; y una súplica por la vindicación frente a quienes conspiran en secreto. A lo largo del salmo, David expresa su profunda confianza en la justicia divina y promete alabar a Dios por la liberación y ayuda que espera recibir.
Categoría:
Este salmo pertenece a la categoría de Oración por Justicia y Vindicación Divina, dentro del estilo de los Salmos de Lamentación Individual, que generalmente sigue el siguiente patrón:
- Introducción: Una llamada a Dios.
- El Lamento: Descripción de los sufrimientos.
- Apelación a Dios: Expresión de confianza.
- Petición: Solicitud de ayuda.
- Alabanza: Reconocimiento de que Dios es digno de ser alabado a pesar del sufrimiento.
Análisis:
El Salmo 35 está compuesto por tres estrofas irregulares que reflejan diferentes estados de ánimo y situaciones de David:
- Estrofa I (vers. 1-10): Una oración de imprecación intensa contra falsos acusadores, enfocándose especialmente en uno de ellos.
- Estrofa II (vers. 11-18): Un lamento profundo por una sucesión de acusadores, entre ellos antiguos amigos, que han traicionado a David, hiriéndolo emocionalmente.
- Estrofa III (vers. 19-28): Un probable suplemento que contiene una oración pidiendo vindicación contra enemigos ocultos cuyo principal recurso es la insinuación.
Exposición:
El análisis de la autoría de este salmo nos permite acercarnos a su significado de una manera más profunda. La inscripción atribuye el salmo a David, y no hay razones evidentes para dudar de su autenticidad, especialmente al considerar las dos primeras estrofas. Sin embargo, al prestar atención a la tercera estrofa, se percibe un cambio en el tono que podría sugerir la participación de otro autor o una adaptación posterior. Esto refuerza aún más la convicción de que las dos primeras estrofas son genuinamente davídicas, escritas en dos momentos distintos de su vida, bajo diferentes estados de ánimo: indignación en la primera y un amor herido en la segunda.
En la Estrofa I, el tono dominante es de ardiente indignación, con David clamando a Dios por venganza contra los enemigos que le han calumniado. En la Estrofa II, la furia se convierte en dolor; la ira se suaviza al recordar la traición de amigos cercanos que ahora se han vuelto en su contra. Aunque el agravio es profundo y repulsivo, David no puede maldecirlos, sintiendo en cambio la pérdida de la amistad como una madre siente la pérdida de un hijo. Su único clamor es: «¿Hasta cuándo, Señor, mirarás?»
El cambio en la Estrofa III es más sutil, introduciendo una nueva situación. Esta parte podría haber sido escrita por el Príncipe Ezequías durante los últimos años del reinado de su padre, cuando su creciente piedad provocó el odio oculto de los aduladores en la corte. En esta estrofa, el tono es más calmado, pero se percibe una tensión subyacente, ya que el salmista busca una vindicación que avergonzará a sus detractores.
Los Refranes del salmo ayudan a marcar las transiciones entre las estrofas y a destacar el desarrollo emocional del texto, comenzando con una oración vehemente y culminando en una esperanza serena. La transición final hacia los versículos 27 y 28, que celebran la vindicación de Dios, es especialmente significativa y acorde con la figura de David o de un rey como Ezequías, cuya vida estuvo marcada por la lucha constante entre la devoción a Dios y las intrigas de sus enemigos.
Conclusión:
El tema central del Salmo 35 es la súplica ferviente por justicia y protección divina contra los enemigos. David clama a Dios para que lo defienda de sus adversarios, tanto visibles como ocultos, expresando su dolor por la traición de antiguos amigos y su anhelo de vindicación. A lo largo del salmo, muestra una confianza inquebrantable en la justicia de Dios y un compromiso firme de alabar a Jehová por la liberación y la ayuda que espera recibir.
