Introducción:

El Salmo 36 es una pieza literaria profundamente reflexiva que contrasta la perversidad humana con la sublime bondad y fidelidad de Dios. Este salmo, atribuido a David, comienza con una descripción penetrante de la maldad personificada, que seduce y conduce a su víctima hacia la ruina. Sin embargo, el salmo no se detiene en la oscuridad del pecado, sino que se eleva majestuosamente para alabar los atributos divinos de Jehová, como su amor, fidelidad y justicia, atributos que son una fuente constante de bendición y protección para la humanidad. Finalmente, el salmo concluye con una oración que, lejos de ser una mera petición, se convierte en una proclamación triunfante de la certeza de la intervención divina.

Aunque no se sabe con certeza en qué momento de la vida de David fue compuesto este salmo, su contenido es universal y relevante para todas las épocas, lo que lo convierte en un testimonio atemporal de la lucha entre el bien y el mal, y la victoria de la gracia divina.

Categoría:

Este salmo pertenece a la categoría de «Alabanza y Oración por Protección Divina». Refleja el estilo característico de los salmos de alabanza, donde se contrastan las dificultades y desafíos humanos con la grandeza y los poderosos atributos de Dios.

  1. Voto de confianza y alabanza a Dios: El salmo establece un contraste entre la corrupción y el engaño de la maldad humana y la inquebrantable bondad de Dios, destacando cómo sus obras poderosas prevalecen (Salmo 36:7).
  2. Llamado a alabar a Dios por su gloria y majestad: El salmista invita a reconocer la majestad de Jehová, reflejada en su amor y fidelidad que abarcan toda la creación (Salmo 36:5-6).
  3. Convicción del poeta en que solo Dios es digno de alabanza: El salmo subraya que no hay otro como Jehová, quien es la fuente de vida y luz para los hombres (Salmo 36:9).

Análisis:

  1. Estrofa I, vers. 1-4: El salmo comienza con una vívida personificación de la transgresión, que engaña y empuja a su víctima hacia la perdición. Aquí se describe la astucia y maldad de los impíos, que actúan sin temor de Dios y se regodean en sus malas acciones.
  2. Estrofa II, vers. 5-6: En contraste con la maldad descrita anteriormente, el salmista eleva una alabanza a la bondad de Jehová, destacando cómo sus atributos divinos —su amor, fidelidad, justicia y rectitud— son inmensos y alcanzan hasta los cielos.
  3. Estrofa III, vers. 7-9: El salmista reflexiona sobre cómo estos atributos de Jehová no solo son grandiosos en teoría, sino que son experimentados de manera tangible por los hombres. Bajo la sombra de sus alas, los justos encuentran refugio, provisión y alegría.
  4. Estrofa IV, vers. 10-12: El salmo culmina en una oración por protección, que de manera sorprendente, se transforma en una proclamación de triunfo. El salmista confía en que aquellos que obran iniquidad caerán y no podrán levantarse.

Exposición:

I. Este salmo se presenta como una composición compleja, que a pesar de estar formada por distintas partes que probablemente surgieron en diferentes momentos, se unifica en un poderoso mensaje de confianza en la bondad divina. Comienza con una representación del ateísmo práctico, donde la falta de temor a Dios conduce a la corrupción moral. Sin embargo, el salmo rápidamente gira hacia la alabanza de los atributos divinos, que actúan como un antídoto contra el veneno de la maldad, Salmo 36:1-4. Similar a Salmo 1.

II. La canción de alabanza a Jehová en las estrofas II y III es notable por su belleza y profundidad, ya que destaca cómo los atributos divinos no solo son trascendentes, sino que también tienen un impacto directo en la vida de los hombres. Estos atributos brindan refugio, satisfacción y alegría a quienes confían en Dios. (Sal 36:5-9).

III. Finalmente, el salmo concluye con una estrofa que inicialmente parece una oración por protección, pero que rápidamente se convierte en una declaración de victoria sobre la maldad. Esta transformación de la oración en proclamación refleja la profunda fe del salmista en que Jehová siempre triunfa sobre la iniquidad. (Sal 36:10-12). Está tan seguro de ello, tan seguro de que ocurrirá, que habla de ello como si ya hubiera sucedido.

Conclusión:

El Salmo 36 nos ofrece una poderosa lección: la maldad humana, por más engañosa y dominante que parezca, no puede competir con la bondad infinita de Dios. El salmista nos muestra que la clave para superar la oscuridad es refugiarse en los atributos divinos de Jehová: su amor, fidelidad, justicia y rectitud. A través de este salmo, somos llamados a alabar a Dios por su gloria y majestad, reconociendo que solo Él es digno de toda alabanza. En última instancia, el salmo nos asegura que aquellos que confían en Jehová encontrarán protección y triunfo, mientras que los hacedores de maldad caerán, sin posibilidad de levantarse.

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