Introducción:
El Salmo 44 es un lamento colectivo en el que la nación de Israel reflexiona sobre su historia pasada de victorias logradas gracias a la intervención divina y contrasta esos tiempos de triunfo con su situación actual de derrota y humillación. La composición presenta la intensa emoción del pueblo, que se siente traicionado y confundido, ya que, a pesar de su fidelidad a Dios, están sufriendo una aparente desatención por parte de Jehová. A lo largo del salmo, el escritor expresa su angustia y dolor por las pérdidas sufridas, así como su desesperación al ver cómo sus enemigos se burlan de ellos y se aprovechan de su debilidad. Sin embargo, a pesar de todo, el salmista se mantiene firme en su lealtad a Dios y concluye con una súplica apasionada para que Él intervenga y restaure a Israel.
Otro semejante es el Salmo 85; también los Salmos 60, 80 y 74 hablan de desastres o derrotas nacionales.
Categoría del Salmo:
El Salmo 44 pertenece a la categoría de salmos de lamentación nacional, donde se expresa el sufrimiento de la comunidad de Israel ante un período de adversidad y aparente abandono divino. Los salmos de esta categoría suelen contener elementos de súplica, quejas y apelaciones a Dios, mientras se mantiene una confianza subyacente en su poder y fidelidad. La estructura de este salmo muestra el clamor de la nación, no solo por la derrota y el desprecio de sus enemigos, sino también por la falta de intervención divina. Los elementos característicos de esta categoría son:
- Introducción (llamada a Dios): Versículos 1-3. El salmo comienza invocando a Dios y recordando las glorias pasadas y las victorias que Israel alcanzó por Su intervención.
- El lamento (especificación de los sufrimientos): Versículos 9-16. El salmista detalla con amargura las derrotas sufridas, la vergüenza pública, la burla de los enemigos y el sufrimiento de la nación a pesar de su fidelidad.
- Apelación a Dios (expresión de confianza): Versículos 4-8. A pesar de las dificultades, se reconoce a Dios como el único que puede dar la victoria y se reafirma la confianza en Él como el Rey y Salvador de Israel.
- Petición (socorro): Versículos 23-26. Se realiza un llamado desesperado para que Dios despierte y venga en ayuda de su pueblo, implorando su intervención inmediata para rescatarlos.
- Alabanza (a pesar del sufrimiento, Dios es digno de ser alabado): Implícitamente en versículo 8. El salmo muestra un reconocimiento de la grandeza de Dios y la promesa de agradecerle por siempre, incluso en medio del sufrimiento.
ANÁLISIS
- Estrofa I, versículos 1-8: El salmista recuerda con gratitud las victorias que Dios dio a Israel en el pasado, y esta remembranza le infunde ánimo para esperar que Dios vuelva a actuar en favor de su pueblo.
- Estrofa II, versículos 9-16: La situación actual es completamente opuesta. El pueblo se enfrenta a reveses dolorosos y vergonzosos, y sufre las burlas de las naciones vecinas. La vergüenza y el sufrimiento son expresados de manera profunda y conmovedora.
- Estrofa III, versículos 17-22: El salmista defiende la fidelidad del pueblo, afirmando que no han olvidado a Dios ni se han apartado de su pacto, lo que hace que su sufrimiento sea aún más incomprensible y doloroso.
- Estrofa IV, versículos 23-24 y Estrofa V, versículos 25-26: Se presentan apasionadas súplicas y un ruego intenso para que Dios despierte, se levante y actúe con compasión y poder para rescatar a Israel de la situación de angustia en la que se encuentra.
Salmo probablemente escrito por David tras una derrota de Israel a manos de Edom (se infiere de una comparación de 2 Samuel 8:13 con 1 Reyes 11:15, y la inscripción del Salmo 60), y adaptado posteriormente a otra ocasión por Ezequías.
Exposición:
El Salmo 44 parece haber sido escrito en respuesta a una crisis nacional grave, posiblemente una derrota militar. Aunque el salmo no lleva el nombre de David en la inscripción, al compararlo con el Salmo 60, es probable que fuera escrito por él tras un evento de derrota y más tarde adaptado a otras situaciones similares en la historia de Israel, como la época de Ezequías o Josías. Cuando se compuso, Israel estaba libre de idolatría, lo cual restringe la fecha probable de composición a la época de David o a un período posterior de gran fidelidad, Salmo 44:18.
El Salmo 44 no está directamente relacionado con el tiempo de Josías. Más bien, se asocia principalmente con los tiempos de angustia durante el reinado de Ezequías, específicamente cuando el reino de Judá fue invadido por el ejército asirio bajo el mando de Senaquerib. Sin embargo, es posible reflexionar sobre la relación de este salmo con la situación general de Israel en otros períodos de crisis, como durante las reformas de Josías.
La estructura y el tono del salmo revelan un sentido de urgencia y un profundo dolor. David recuerda la fidelidad de Dios en el pasado y expresa su confianza en que, como Rey y Salvador, Él restaurará a Israel. La súplica final muestra un pueblo quebrantado que, a pesar de la desesperanza, mantiene su lealtad a Jehová y no renuncia a su fe en el Dios que los guió a través de la historia.
Usando el mismo lenguaje del Salmo 8. Además, el versículo Salmo 44.19, por gráfico que sea, describe más bien una derrota terrible que una serie prolongada de reveses. Se puede imaginar el campo de batalla individual donde ocurrió la derrota: los cadáveres de los hombres de David devorados por chacales. Fue una calamidad suficiente para David —quien solo estaba acostumbrado a la victoria, y solo la esperaba— para hacerle sentir cuán profunda era la oscuridad que por el momento cubría a Israel: «¡por el momento!» sí, pero ese momento era igual a días de agonía mortal. Intensificando la agonía y convirtiéndola en una desesperación temporal, estaba el misterio de todo, no había habido infidelidad en el pacto nacional, ni regreso a la idolatría.
Pero en el Salmo 44:21 reconocen que Dios sabe si tienen razón y puede corregirles, pues Dios conoce los secretos del corazón (Job 11:6; 28:11). Más bien, hemos de pensar que el salmista está enfrentando la problemática del sufrimiento de los justos.
Y así se aprendió la lección, una lección que se debe aprender una y otra vez a través de los siglos, que Israel puede ser llamado a sufrir incluso cuando Israel no ha pecado. Es una lección relativamente nueva, que lleva a un nivel más alto que aquel frecuentado hasta ahora por los pies mortales; pero es una lección que los santos de Dios serán privilegiados en aprender; y, por lo tanto, un hombre tan amado como David debe tener su parte.
Más adelante (Salmo 44.22), uno de sus descendientes será llamado a beber más profundamente de la copa del sufrimiento inmerecido —y por lo tanto Divino—; y, al encontrar este salmo en la biblioteca real, podrá apreciar su enseñanza y se sentirá movido a añadirle unas pocas palabras surgidas de una experiencia de la cual David ha tenido poca o ninguna parte: palabras que señalan la peculiar combinación de penas debido al hecho de que cuando el alma se ha hundido en el polvo bajo el peso de la calamidad pública, el cuerpo también ha quedado pegado a la tierra debido a una enfermedad repulsiva, aunque solo temporal y comparativamente inmerecida; lo que imparte un patetismo adicional a la súplica para que Dios se levante y venga al rescate con una nueva demostración de su conocida bondad. En general, podemos considerar este salmo como un grandioso salmo de la Pascua, en cuya ejecución musical los patriarcas del canto podrían apropiadamente tomar un papel destacado.
Conclusión:
El Salmo 44 concluye con un ruego desesperado y conmovedor para que Dios despierte y venga en ayuda de su pueblo. A pesar de las derrotas y de la humillación sufrida, el salmista no pierde la esperanza de que Dios restaurará a Israel, tal como lo hizo en tiempos anteriores. La súplica final resalta la fe persistente del pueblo, aun cuando no pueden entender el porqué de su sufrimiento. El salmo enseña una lección profunda sobre la fidelidad de los creyentes en tiempos de prueba y sobre la posibilidad de que Dios permita la aflicción no como resultado de infidelidad, sino como parte de un propósito mayor que el ser humano no siempre puede discernir de inmediato.
