En Jonás 2:9, el profeta expresa gratitud por su salvación, reconociendo que esta proviene de Dios. Sin embargo, su agradecimiento es egocéntrico, ya que no extiende esta comprensión a Nínive, lo que se evidencia en su enojo posterior por la misericordia divina hacia la ciudad. Así, el texto aborda la limitación en la gratitud y el desafío de aplicar la misma gracia a los demás.
