El Salmo 46 proclama una confianza firme en Dios frente a peligros y adversidades. Utilizando imágenes de catástrofes, destaca que Dios es refugio seguro, brindando consuelo y protección a su pueblo. Su mensaje trasciende contextos históricos, recordando que, en crisis, la presencia divina garantiza paz y seguridad a los fieles.
