Los Salmos de Lamentación Individual siguen una estructura característica: introducción, lamento, apelación a Dios, petición y alabanza. El Salmo 25 refleja la confianza en Dios y la necesidad de protección. Aunque escrito por David, el momento exacto es desconocido. La conclusión muestra la dependencia del salmista en Dios y su deseo de Él.
