El Salmo 15 destaca la conexión entre la fe y la vida diaria al retratar a los habitantes de Jerusalén como invitados honorables de Jehová. Describe las diez virtudes necesarias para ser digno de tal hospitalidad y enfatiza la importancia del carácter en la vida espiritual y social. También subraya la transformación del carácter como un objetivo fundamental del evangelio.
